Sin duda, a nadie le agrada envejecer. Al principio, nuestra petulante juventud nos hace despreciar esa posibilidad, reírnos de ella; pero a medida que va pasando el tiempo nos damos cuenta de que es imposible huir de tal situación. Por momentos nos agobia; su minucioso trabajo destructor apenas se percibe en el día a día, pero sabemos que está ahí.

La cuesta abajo comienza habitualmente cuando alcanzamos la treintena. El corazón empieza a deteriorarse lentamente, perdiendo su capacidad de bombear sangre y oxígeno al cuerpo, la sangre se va espesando. Nuestra condición física se va resintiendo lo que hace que muchos abandonen el ejercicio y vayan adquiriendo peso, acelerando los estragos de la edad. Una década después, la situación es todavía peor, al desgaste del corazón se le suma la pérdida de musculatura, reflejos y memoria.

Desolador, ¿verdad? Tranquilos. Que no salten las alarmas. El paso del tiempo es juez severo que no entiende de clases, pero en nuestras manos está paliar y ralentizar su sentencia. ¿Cómo? Pues a base de ejercicio aeróbico. Numerosos estudios han confirmado en los últimos años que el ejercicio físico regular es el mejor aliado para mantener nuestro organismo en condiciones óptimas y retrasar así el proceso de envejecimiento.

Correr hará tu camino más largo

Siempre se ha hablado de los beneficios que aporta el ejercicio regular, independientemente del tipo que sea. Y de eso pocas personas dudan. Hoy por hoy, y gracias a los resultados que arrojan numerosos estudios procedentes de diversas universidades de Estados Unidos, ya no es una lucubración o una suposición más o menos fundada; es un hecho que, además, otorga al ejercicio de correr un poder elevado.

Los estudios refrendan que por cada hora que corras tendrás 7 más de vida extra. Ciertamente tentador, ¿no? Así que, en lugar de pasar todo tu tiempo libre sentado en el sofá viendo la televisión, ¿por qué no sales a ejercitarte un poco? En el equilibrio se encuentra la virtud, y corriendo dispondrás de más tiempo para hacer también otras cosas que te gustan porque vivirás más.

En su momento, los científicos de la Universidad de Iowa habían hecho otro estudio en 2014 que ya demostraba que correr entre 5 y 10 minutos al día reducía el riesgo de muerte por razones cardiovasculares. Con este reciente estudio se suma, además, que correr rebaja hasta en 40 % las posibilidades de una muerte súbita y un 25 % los ataques de corazón.

Evidentemente, correr no te va a hacer inmortal, pero esta subida de la esperanza de vida y la posibilidad de mantener durante más tiempo nuestras condiciones físicas y mentales es cuanto menos muy atractiva.  Cierto que cuanto antes se empieza, mejor. Pero como dice el refrán: «nunca es tarde si la dicha es buena». Así que, si estás leyendo esto da igual que ya hayas superado, por ejemplo, la cuarentena, tienes al alcance de tu mano el empezar desde hoy mismo a alargar tu vida. Deja la pereza a un lado, cálzate unos buenos tenis, y sal a la calle a ejercitarte. Ya verás como en poco tiempo comenzarás a sentirte mejor y recuperarás parte de la energía que creías perdida.

Las sesiones de 45 minutos, ideales.

Si lo que quieres es construir una rutina que no solo se base en correr y refuerce otros aspectos de tu organismo para poder encontrar así un verdadero equilibrio, te recomendamos:

– 5 minutos de abdominales para fortalecer la zona, tonificarla y ayudarte a perder grasa.

– 15 minutos de ejercicios de fuerza para tonificar y mejorar tanto el tren inferior como el superior.

– 25 minutos de ejercicio aeróbico. No olvides ir variando la intensidad (por ejemplo, 30 segundos de sprint, 30 de descanso). Adáptalo a tus condiciones física y ve modificándolo para que la dificultad se cada vez mayor. Pero, ante todo, hazlo; está demostrado que correr todo el rato a una misma intensidad reduce la efectividad del ejercicio.

Compartir
Nació en Ourense en 1987. A los 17 años se mudó a Estados Unidos donde pasó 4 años trabajando de traductor y estudiando música. A su regreso a España se licenció en Filología Hispánica en la USC. Como cualquier treintañero venido a menos, cada vez está más convencido de los beneficios del ejercicio y de una buena alimentación.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here